Sinopsis:
Los capítulos de la serie cuentan la historia de una
niña descendiente de las hadas (los espíritus de las
flores), cuya misión es encontrar la flor de los siete
colores junto a Rope y Katty, el perro y gata que
hablan, quienes le comunicaron esta misión.
Angel recorre el mundo a
la siga de su flor y, como toda historia, cuenta con su
antagonista que es Malina con quien se tropieza
continuamente y Boris, su torpe acompañante. Ellos la
espían con el fin de arrebatarle la flor de los siete
colores que convertiran a la bella y malvada Malina en
la reina del país de las hadas.
Celli, un joven
viajero, participa de cada aventura sin que Angel lo
perciba y regala al final de cada capítulo semillas a
los nuevos amigos de la protagonista para que las
planten.
Para ayudarle en la
misión el perro y la gata, que son en realidad espíritus
de las flores, le dan a Ángel la “llave de las flores”,
un talismán que le permite utilizar el poder de las
flores para vestirse con cualquier vestido que necesite,
de acuerdo a las circunstancias que enfrenta. Para ello
debe de haber una flor presente, de la que toma prestada
su esencia que le da el poder a la llave mágica.
Durante uno de sus
viajes, sin embargo, la “llave de las flores” se rompe y
Celli le hace entrega a Angel de la segunda “llave de
las flores” con la que no sólo puede disfrazarse sino
también adquirir las habilidades de aquello de lo que se
disfraza. Por desgracia, sólo durante un tiempo
limitado, tras el cual, la llave empieza a titilar y la
transformación queda revertida.
Angel, cansada de tanto
recorrer y no encontrar nada, desesperanzada, decide
volver a su pueblo, ya que también extrañaba mucho a sus
abuelos que se habían quedado allí. Al regresar se
encuentra con la sorpresa de que la flor de siete
colores esta en su propio jardín, puesto que todos sus
amigos a los que Celli les había dado semillas para
sembrar, le habían enviado a Angel flores como muestra
de agradecimiento y de ellas había florecido la flor que
tanto buscaba.
Sus viajes, sin
embargo, no fueron en vano, pues en cada uno de ellos
aprendió, cultivó amistades y ayudó a muchos con su
buena voluntad. Celli y Angel se reúnen al final del
camino, tras descubrir la flor que permitió que sus
fieles mascotas retornen a su forma original de hadas y
descubrir que Celli era nada más y nada menos que el
príncipe del país de las hadas que, además, la amaba.
   
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